Es útil. Especialmente cuando se conduce, pues gracias a
sus órdenes de voz se puede reciben o hacer llamadas de voz. El sonido
no es tan perfecto como en el móvil, pero aceptable, y el reloj entiende
perfectamente a cierta distancia, las órdenes de voz que se le hacen,
principalmente llamar a alguien, enviar sms o grabar frases.
Pero el Galaxy Gear, el reloj inteligente de Samsung,
a veces parece más una demostración tecnológica que un accesorio tan
imprescindible y básico como un reloj de muñeca. La gente no está
acostumbrada ya a quitarse el reloj cuando se va a duchar o bañar,
tampoco a quitárselo cada noche para cargarlo; es decir, añade tareas en
lugar de resolverlas: recargar el reloj y su móvil, porque sin él, el
reloj vale de muy poco.
Galaxy Gear es el mejor de su especie, el más útil
(también el más caro, con sus 300 euros de precio), pero aún así es, de
momento, más un experimento, casi un esnobismo, que un complemento
imprescindible del ajuar diario. Por otra parte, como a cualquier
invento, le falta aún encontrar las aplicaciones, las funciones, más
útiles. Algo similar ya le ocurrió al teléfono móvil, cuando sus
primeros usuarios eran tildados de pijos para arriba. ¿Pasará lo mismo
con el reloj inteligente? Probablemente sí. Con el reloj inteligente,
con las gafas inteligentes y con toda clase de complementos con sensores
que más pronto que tarde van a inundar nuestro equipamiento diario y
nuestras ropas. Aún así, el reloj tiene que cortar con su cordón
umblical con otro aparato, mientras haya que llevar encima, o cerca, el smartphone o la tableta, el smartwatch, inteligente, no lo es mucho.
A diferencia de otros, en Galaxy Gear se pueden leer
los mensajes que llegan al igual que los textos de las redes sociales.
también se puede fotografiar y realizar vídeos, son más excentricidades
que utilidades, pues resulta muy difícil dirigir la cámara de la pulsera
hacia el objetivo fotografiable. Más práctico es el podómetro, pero si
llevas encima el smartphone -que hay que llevarlo- hay una redundancia de funciones (y también de peso).
No conviene alejarse más de15 metros para tener buena conexión con el smartphone
o la tableta. De momento esta conexión es solo con el Note 3 y otros
móviles y tabletas de Samsung de última generación, otro freno para la
popularización del aparato.

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